lunes, 9 de noviembre de 2009

Cabo de Java, de Alistair MacLean

Hay veces que está bueno volver a libros más lineales, sin significaciones que superen el propio sentido primario de las palabras, ni prosas complejas, aderezadas o demasiado ilustrativas. Es lo que me pasó con esta novela, del desconocido escocés Alistair MacLean, de nula repercusión en Latinoamérica y probablemente en cualquier país de habla hispana.

Ubicada en plena guerra de Singapur, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, la historia relata como una troja de supervivientes de la región escapan de la ciudad de Kallang a mar abierto en busca del territorio aliado más cercano: Australia. En su viaje son acechados no sólo por un clima hostil, sino también por innumerables variedades de aviones, barcos y submarinos japoneses que destruyen su vehículo de turno no menos de tres veces, hasta hacerlos naufragar en una isla.

La historia que se cuenta carece de cualquier tipo de referencia sexual, e incluso de cualquier mención especial a la vida de los personajes, más allá de las necesarias para el curso del relato. Eso hace que estos sean algo difíciles de imaginar, porque poco sabemos de ellos. Ni siquiera los diálogos logran ser demasiado elocuentes, y además las descripciones del narrador distan mucho de ser elocuentes. Esto dificulta un tanto la imaginación del lector para recrear la historia.

Pero el principal problema de la novela está en el exceso de adjetivos y adverbios con que está escrita. Esto probablemente se deba a que la traducción de la edición que leí es bastante mala. De todas maneras, se trata de un obstáculo que no sólo entorpece la lectura, sino que le saca ritmo y velocidad.

La historia va cobrando diversión en la medida que su tiempo interior transcurre. Algunos personajes son descritos en primera instancia de manera sobredimensionada para el escaso protagonismo que luego adquirirán en la novela, como el cabo Fraser. Otros se presentan como demasiado perfectos en sus acciones en relación a los demás (hasta adquirir etapas de cuasi súper heroísmo), como Nicholson o McKinnon, aunque este tipo de veneración hacia algunos personajes forma parte del género al que pertenece la novela y hasta puede enriquecerla.

Por lo demás, la novela, liviana y sencilla, es una buena oportunidad para quien quiere adentrarse en una literatura básica y lúdica, desprovista de segundas significaciones. Y no por eso es un mal libro.

3 comentarios:

Bichicome dijo...

siempre es bueno tener alguna recomendacion.

..·: Anita :·.. dijo...

Muy buena tu recomendación!
A tenerla en cuenta.

Loh! dijo...

Querer no es poder, verdad? Pero si queres volar supongo que con tomarte un avión y tirarte de un paracaídas se acerca un poco a lo que se debe sentir ;) Yo quiero volar, pero no tengo plata para tirarme de un paracaídas u.u (?)
Saludos :)

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