viernes, 18 de septiembre de 2009

Miedo y asco en Las Vegas, de Hunter Thompson

¿Para qué Hunter Thompson se llenó las venas de estupefacientes, alquiló un auto último modelo y partió, junto a un samoano drogadicto, a cubrir la Mint 400?

¿Qué le aportaba derrochar pedir cuanto trago y cena fuera posible a su habitación del Hotel Mint?

Tampoco queda claro por qué se hace pasar por un tal Raoul Duke, ni por qué su abogado se hace llamar el Dr. Gonzo. Mucho menos para qué provocan a los transeúntes nocturnos de las vegas con su Cadillac blanco, por qué se les ocurre amenazar con un cuchillo a una camarera de un Bar y qué beneficios les aporta engañar a un policía sobre las aparentes conductas de un drogadicto.

Para que un periodista haga un buen reportaje no es necesario que se drogue hasta el borde de la sobredosis, ni que se complique la vida estafando hoteles cinco estrellas con pedidos estrafalarios desde la habitación.

Sin embargo, por lo escrito en sus páginas, puedo decir que se trata del mejor reportaje que he leído en mi vida. Hacía años que un libro no me robaba una carcajada en el ómnibus. Porque sí, este libro hace mucho más que robarte sonrisas, te arranca el mal humor.

No entiendo porque Thompson y su abogado hicieron todas esas locuras en su estadía en Las Vegas, pero de no haberlas hecho este periodista no hubiera podido escribir este sensacional reportaje. A veces vale la pena mentir, drogarse y robar.

3 comentarios:

Bichicome dijo...

siempre es bueno drogarse

hugo dijo...

de vez en cuando "estar por las nubes" es agradable...

Cristian dijo...

Después de ver la película “Que paso ayer?” creo que el hecho de estar en las vegas es sinónimo de gran descontrol y una rica en bebida debe ser difícil de decir que no, solo espero no terminar durmiendo en la terraza de uno de los hoteles en las vegas

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