sábado, 10 de mayo de 2008

El lúpulo retardado : el ataque de las publicidades de cerveza

Justo cuando pensaba que Uruguay tenía suficientes plagas culturales e intelectuales, yendo desde el fútbol en su actual forma de fetichismo hasta el asado más grande del mundo como reflejo de un país tan profundamente derrotista que considera algo tan absurdo como única medio de conseguir aparecer en la prensa internacional...algo apareció en la pantalla de mi televisor en un momento de ocio vacío y evasivo que me suelo conceder en algunas ocasiones : las publicidades de cerveza.

No soy precisamente un evangelista que odia el consumo del alcohol, aunque debo admitir que no soy muy aficionado al mismo. Realmente no me preocupa tanto lo que promueven sino la forma en la que lo promueven, uno tras otro, los spots publicitarios de las cerveceras me han provocado sensaciones encontradas. Primero me pregunté si me estaba perdiendo alguna pieza fundamental del enigmático puzle humano, al bucear más profundamente en las aguas (o mejor dicho, cervezas) del contenido de estas publicidades, sólo me encontré con niveles excepcionalmente altos de estupidez. Mientras terminaba de darme cuenta en qué estaba buceando y como si fuera un gran pez carnívoro que ocasionalmente ataca a humanos, la misantropía interrumpe este paseo acuático imaginario; una civilización capaz de crear algo así, está perdida y al borde del colapso. A pesar de la verdad de la conclusión, intento escapar al fatalismo y deglosar alguna de las publicidades que me llamaron más la atención :




Esta publicidad atormentó los hogares uruguayos por un buen tiempo, repitiéndose una y otra vez, como si una siniestra mano goebbeliana estuviera infiltrada en los diferentes canales de television para poner la cinta de esto una y otra vez. Podemos ver cómo la escena abre con un grupo de jóvenes supuestamente normales entrando a un conocido '24 horas'. Probablemente esto nos conscientice sobre lo malo que puede ser para la salud trabajar en publicidad, puedo imaginar a este super genio creativo que mentó esta publicidad escribiendo esto luego de su día número quince sin dormir. A esta altura es muy difícil darse cuenta que el idioma español tiene consonantes y que las personas normales, por más jóvenes que sean, las pronuncian aunque sea levemente, buscar una consonante en el diálogo inicial es como buscar a Wally en uno de los libros infantiles de esa serie.

Lo que vemos aca son teletubbies en la piel de típicos jóvenes uruguayos, por lo tanto, subnormales y oligofrénicos. Pero la parte más intensa y profunda del diálogo viene después, el punto de inflexión en la que pasa de balbuceo compuesto de vocales a un idioma inteligible. Agarra la botella, se genera el suspenso y finalmente la revelación : 'esta es la botella de cuando fuimos a AraCHania', si fuera en un cine, me pararía para aplaudir ante tan magistral logro del protagonista, ¡no es para menos!, es impresionante lo bien que habla el español a pesar de modular algo torpemente, poniendo un énfasis en la CH de 'AraCHania', aunque estoy seguro que es parte del gran plan del mega genio que se encargó de guionar este spot. Pudo ser Sarandí del Yí, San Gregorio de Polanco, Tarariras, pero no, fue AraCHania con CH. (Hubiera preferido un gulag en Siberia del que nunca regresaran) De ahí pasa al clímax, un diálogo que le debe haber costado miles de dólares en sustancias al maestro del arte para asistir su creatividad. En esta parte, podemos observar la elevación poética que inspira la cerveza a este individuo, debe haber sido impresionante el esfuerzo para poder decir cosas como 'el circuito cervecero' o 'el lúpulo viajero', casi como una disertación sobre la aplicación de la matemática a sistemas no lineales, probablemente esto haya provocado un colapso del protagonista. Incluso sospecho que lo que vemos en la próxima escena es un doble. Por acto de magia, pasan todos a hablar en español y de AraCHania, la botella es enviada por encomienda a la mesa de Julia, lo último que puedo esperar de un híbrido entre top model y estrella porno es que se llame Julia y que esté remotamente relacionada con alguien que no se baje de un auto de menos de U$S 100.000, mucho menos personas cuyo coeficiente intelectual no es más de 50 y que hablen como teletubbies con voz gruesa. Eso sin mencionar la forma eufórica en que recuerdan que la misma botella estuvo presente en el máximo logro deportivo en algún campeonato para personas con funciones cerebrales reducidas en el deporte para couch potatoes por excelencia : el fútbol 5 (antes de hacer cualquier comentario respecto a este juicio categórico debe buscarse el concepto HTFU en google y repetirlo al menos 1000 veces frente a un espejo).

El mensaje parece ser que si tomamos esta cerveza vamos a poder evadirnos de una reunión entre dos viejas o rodearnos de gente sonriente y cool en una reunión superinteresante donde todos tienen copas de la misma cerveza (el mensaje está reforzado). Si es que existe una segunda parte y formo una serie anti publicidades de cerveza, podemos sacar una generalidad de cómo estas piezas intentan recurrentemente asociar sus cervezas con este tipo de situaciones sociales idílicas. Me da algo que pensar sobre qué clase de trabajo hicieron en la mente de las personas que tan felizmente (o eso aparentan) posan mostrando que están tomando cervezas, quizás tratando de emular lo que vieron o en un intento de elevar su aceptabilidad social a un nuevo nivel a través de esta. ¿por qué no vemos gente posando en fotos tomando coca, yoghurt, gatorade o malta o redoxon?

Las publicidades siempre reflejan las aspiraciones de su 'target' y en el mundo de las apariencias, mientras la gente intenta ubicarse a sí misma en la publicidad tomando la cerveza, trata de ahogar sus inseguridades de identidad y socialización por falta de autoconfianza.
La imagen juvenil, de libertad, gente cool o rebeldía (pienso en el Pilsen Rock con esto) a la que se intenta vincular la cerveza se ve aplastada ante mis ojos cada vez que veo algún grupo de adolescentes (o no tanto) intoxicados saliendo de una noche de juerga, sólo huelo desesperación e inseguridad de individualidades sofocadas ante una sociedad que intenta estandarizarlo todo con categorías, incluso su identidad.

Si alguien cree que mi posición sobre estas publicidades tiene que ver con frustraciones relativas a no ser un publicista yo mismo, es verdad, lo acepto, tanto, que deseo desahogarme y sugerir la segunda parte de esta publicidad con la continuación del 'circuito cervecero'.
La primera escena contaría con los mismos protagonistas de la primera parte luego de una intensa noche de faena alcohólica, apenas capaces de caminar subiendo un auto y yéndose. Próxima escena : una persona haciendo un peritaje entre sus cuerpos cubiertos (la selección natural funciona de formas sutiles) por mantas blancas sobre pavimento cerca de lo que queda del auto y uno de los cuerpos con un papel conteniendo el deseo final de ser enterrado en Arachania, decirle a Julia y al gordo de Rentistas que los quiere, mientras que en la otra tiene una botella de cerveza intacta, que de forma totalmente aséptica y con guantes de látex, es tomada por el encargado del peritaje para meter en una bolsa de evidencias (para darle un toque CSI) Luego la toma se hace más general desde arriba mientras se ve la escena rodeada con cintas amarillas, ambulancias y el slogan 'el circuito cervecero debe continuar'.

3 comentarios:

BlueGirl dijo...

Me gusto mucho el post. Las publicidades cervecera y otras son siniestras. Pero siempre muy efectivas, para todos , algna vez caemos en la giliada de comprar algo por querer identificarnos con algo de la publicidad. ¿A caso siempre compramos porque nos gusta el producto o nos metieron en la cabeza que nos gusta?
Saludos

estalinista autoritario decimonónico dijo...

Gracias, a mí me parecen siniestramente estúpidas y ni hablar de la idea de que alguien crea que una amplia mayoría de los jóvenes de clase media o lo que carajo sea su 'target' se pueda sentir identificado con eso y lo peor, que sea verdad.
Inevitablemente, todos nos vamos a sentir 'tocados' por una publicidad, sea esta de un libro de Schopenhauer o de una botella de cerveza. Esto pasa dado que tenemos aspiraciones a algo y las publicidades apelan a estas para llamar nuestra atención. Por supuesto, cuanto menos criterio propio tengamos, más fácil es que quienes hagan las publicidades puedan moldear a través de las mismas nuestras 'aspiraciones'.

DEG dijo...

Si tan sólo aprendiérmaos de los argentinos... muchas de las publicidades de Quilmes o de Schneider son geniales.

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