viernes, 14 de marzo de 2008

Somos lo que leemos

Hasta los oponentes más acérrimos del mecanismo de la cadena de mails me enviaron un correo que trataba acerca de un artista costarricense cuya obra (llamada "Eres lo que lees") consistía en la presentación de un perro vivo, atado, en un estado deplorable y apunto de morir en inanición. Hoy en día, el artista no confiesa el futuro del perro y alega que se reserva la confesión de decir qué pasó con el animal.
Cómo no podía ser de otra forma, este hecho hizo surgir delante de cada computadora del mundo un militante fervoroso y activista (aunque sólo virtualmente) de la defensa de animales, especialmente caninos (nunca hubo ni habrá democracia con los animales; uno puede amar a un beagle con la misma pasión que baña de raid a una miserable cucaracha que se cuela por la cocina).
La militancia virtual no se hizo esperar: una cadena de mails arrasó con todas las casillas, incluso las que tienen defensa antispam y patovicas incluidos. Se creó un blog para juntar firmas en contra del artista centroamericano (¿para presentárselas a quién?), y todo una serie de medidas intrascendentes que trataron de demostrar lo horrible que puede llegar a ser el arte humano. En definitiva, un movimiento masivo pero a la vez inmaterial, más preocupado por denunciar el hecho que por tomar una partida concreta del asunto.
No descarto que hayan habido manifestaciones concretas sobre este happening, pero en esta oportunidad me voy a centrar en la crítica por internet, que indudablemente abarcó a una mayor cantidad de voces, por cuestiones de naturaleza del medio.
Voy a plantear tres focos que la masa militante ha sido incapaz de ver, no sólo por su ignorancia, sino también por su falta de perspectiva. Recordemos que este blog pertenece al PDI, así que si no les gusta el elitismo presente en esta columna, ni se molesten en leerlo, pero sepan que a la minoría privilegiada se llega por un ejercicio mental y no por cuestiones de raza ni sangre; cualquiera puede llegar a ser un Ilustre, sólo es cuestión de ponerse en práctica. Incluso creo que mi visión puede y debe mejorarse, el camino hacia la ilustración absoluta nunca cesa.
En primer lugar, la humanidad permite asesinar animales en nombre de la ciencia, pero no del arte. Esto parecería desembocar en el tras fondo del eterno debate entre disciplinas humanas vs ciencias duras, o, en otro nivel, de razón vs sensación, entre otras tantas posibles oposiciones binarias (Kant vs Descartes, marxismo vs capitalismo, Peárol vs Nacional, Scorpion vs Sub Zero, Ryu vs Ken, arroz vs ciruela, Kabal vs Stryker, Zangief vs Dee Jay, Vascolet vs Suavecito, de Vívere). El autor de esta obra termina por hacernos reflexionar, consciente o inconscientemente, hasta que punto seguimos ubicando de un lado a la ciencia y de otro al arte. Decimos que el conocimiento científico debe estar al servicio de la moral, pero nos hemos olvidado que el arte siempre se ha burlado de esa moral, que ha jugado muchas veces como elemento emergente que no hace más que ridiculizar nuestros valores absurdos, y en este hecho concreto no creo que se trate de una excepción.
En segundo lugar, y muy ligado al primer punto, el desconcierto de la gente se remite a la superflua muerte de un perrito de la calle, cuando detrás de esa indignación social, por así llamarla, se esconde una verdadera bolsa de injusticias, no sólo en la región centroamericana sino en todo el mundo. Cuando se trata de defender a los animales todo el mundo accede; de seguro muchas familias tienen su perrito tierno en la casa y es motivo de diversión para muchos hijitos. Pero cuando el problema es el hambre, las enfermedades venéreas, o los efectos del imperialismo hacia media humanidad, la militancia se disuelve como si fuera azúcar en una tasa de té. "Qué horrible", "compremos unas remeras para "unicef" y por ahí queda la cosa. Claro está que ninguno de los que participó de este pseudo evento virtual tiene de mascota a un niño de color de Sudan, moribundo de cólera y desnutrido. La lastima que sentimos por el perro termina siendo producto de la cercanía que tenemos con ellos. Es obvio que la elección de ese animal y no de otro responde a un factor de conmoción. No me imagino que alguien hubiese gastado un mínimo de esfuerzo haciendo una cadena acerca de una rata "torturada"
Si nos ponemos a pensar cinco minutos sobre el tiempo que hemos perdido enviando cadenas sobre este artista no muy afín con los caninos, no vamos a tardar en darnos cuenta que evidentemente hay alguna transgresión en nuestros valores que nos hacen valorar más a un perrito enfermo, que a un problema de la humanidad. En última instancia, los efectos de la obra del artista lo demuestran. Sería estúpido pensar que el autor de la obra no iba a poder presuponer cuáles serían éstos. Al ver un happening de esta magnitud lo primero que habría que hacer sería haberse puesto en la piel del artista, y preguntarse qué carajo quizo reflejar.
Incuso el mecanismo de la cadena no hace más que ir en contra de su propio objetivo; se termina haciendo famoso al artista en todo el mundo, y también se termina generando varias opiniones a partir del hecho. No creo ser el único en reconocer al artista y en defenderlo y todo gracias a una cadena que, en última instancia, termina por colaborar para que el artista sea más famoso en todo el mundo, y por tanto, más reconocido. Quien quizo sabotearlo debío enterrarlo en el olvido, mostrar su mayor indiferencia frente a un hecho que trató con éxito de provocar a los espectadores.
En tercer lugar, el artista no mató al animal, solamente "lo dejó morir" (eeste punto también será rebatido después). Mismo rol tuvieron en definitiva los que asistieron a esa exposición. Quienes alguna vez tocamos un libro de arte sabemos que los movimientos de la segunda mitad del siglo XX se caracterizaron por una fuerte invitación a la participación del espectador en la obra, cuando esta última no trató de provocar la indignación de quienes la miraban. Después de todo, esta obra parece ser un caso más de esta situación comunicativa entre espectador y artista, pero también trata de demostrar al mundo del arte cómo el público a veces no reacciona ante su objeto; el artista estaría tratando de demostrar que el arte no tiene tanto feedback como cree tener.
Además, si hay algo que queda en claro es la hipocresía del público: se queja de la naturaleza de la obra de arte, pero nadie hizo nada por cambiarla, al menos, dentro del museo. En última instancia, muchos de los que creen opinar sobre arte siguen teniendo esa concepción de arte del siglo XVIII, en que la obra se mira y no se toca, sólo está para ser contemplada. El público, muy activo para quejarse, pero muy pasivo para hacer que ellos mismos hubieran considerado útil, termina siendo una especie de pseudo referente de la obra, que no hace más que desnudar la hipocresía del mismo.
Misma situación pasa con quienes participan en la cadena de correo electrónico: una forma barata de lavarse la conciencia. Quien pretenda defender los derechos de los animales tendría que inscribirse en una liga defensora de animales o al menos tratar de invocar al Capitán Planeta. Sin embargo, la masa indignada ha optado por enviar una cadena de correo electrónico (el mecanismo más desprestigiado para trasmitir información), algo que de seguro les cuesta no más de 2 minutos y les purifica su conciencia, cuando en realidad no han hecho ni lograrán absolutamente nada. La analogía existente entre el proceso de quienes participan virtualmente de la protesta y quienes contemplaron la obra en el museo es total.
Hasta aquí he escrito algunos pequeños detalles que la obra nos hace reflexionar, siempre y cuando nos pongamos a pensar un poquito más allá del animal y tratemos de ver elementos que subyacen en nosotros mismos, es decir, en la reacción humana. Pero para que la obra se complete es necesario la acción humana y veamos por qué. Vayamos entonces a una explicación de la obra, bastante sencilla para quien se propone pensar críticamente.
Si se analiza la obra en relación a su título ("Eres lo que lees"), es perfectamente entendible el derecho del artista de reservarse el estado actual del perro (¿Vivo o muerto?), como sus declaraciones que confirman que el perro de alguna manera está vivo porque vive en nosotros. El discurso que legitima la obra es bien sencillo. Es más, hasta diría que está gastado. A mí entender, el título hace referencia a la forma en como leemos un fragmento de lo que pasó con el perro. A partir de lo que lo que se pudo ver, el público termina por construir su propia historia de lo sucedido, aún no sabiendo qué fue lo que sucedió con el perro. A partir de lo que "leyeron" de la obra, todos lo creen muerto, y todos suponen que estaba enfermo. La obra afirma que el público se determina con lo que vio y prueba de ello es la cadena de correo electrónico que me ha llegado. En definitiva, el espectador, a partir de lo que ve (o de lo que lee en su correo electrónico), inventa una historia que vive en él. Obviamente que la verdad sobre la actualidad del perro no importa, si lo único que interesa es la historia que vive en nosotros a partir de lo que vimos.
En definitiva, cuanto más nos quejemos y más escándalo hagamos sobre lo acontecido en la obra, más justificada quedara ella. En tanto que más exitosa habrá resultado, más vivirá lo que vimos, independientemente de lo que en realidad pasó. Parece que en última instancia la obra contiene la estructuraa de una crítica a los medios, es decir, de su forma de construir la realidad. Con el tiempo y con su acostumbramiento a estos, la mente humana no ha hecho más que reproducir esa forma de comprender lo que pasa alrededor nuestro. Lo que no nos imaginamos es que entre lo que verdaderamente pasó y nosotros, el intermediario tiene el poder de mostrarnos lo que quiera, y cual si fuera un lector modelo, nosotros damos por sobreentendido el resto.

8 comentarios:

le Grand Masturbateur '29 dijo...

Muy buen análisis. De cabo a rabo.

jorge dijo...

No le busques la 9º pata al gato, todo lo que vos pensás tiene tanto valor como los que insultan en nombre de su indignación, en tanto ni tú ni nadie -salvo el propio atorrante y alguno de sus compinches - sabe más que lo que leyó del asunto.

Pero muchachito, por si no lo sabes eso es estructural, es decir que eso pasa en todos los casos, cuando no estamos presentes en vivo y en directo, todo lo que del SABER se trata depende de su transmisión, es decir y especialmente la escritura, porque para afirmar "Eres lo que lees" debe haber alguien que escribe, y Habacuc montó (escribió) su show, con la complicidad no inocente de los visitantes de la galería de hacer su representación de indeferencia supuesta... como nos quieren hacer creer... y LO QUE SE LEE es bien tangible continuación de su "obra" perversa de por sí.

Si lo que él escribe es intencionadamente enigmático, tenemos derecho a pensar lo que se nos antoje, imaginería incluida. Por lo tanto y siendo uno más de la manada tengo derecho a seguir pensando que amarró a un perro, que fue a buscar a la calle, que lo eligió por estar muerto de hambre, que eso se le notaba, que le prometió comida, todo por lo visto o filmado, mucho de comer no le dio y después de LEER eso, me es suficiente para saber que me paso como tantos otros su estética y la tuya por donde más te guste.

Su conducta es la de un psicópata, de eso no hay duda alguna.

Qué nos quiso demostrar ? que sabemos mandar correos electrónicos, que somos más boludos aun de lo que pensamos ? que no podemos ir a interpelarlo por lo que hizo con el perro como si lo haría la justicia (al parecer ausente en Managua) si fuese un niño? ahí lo querría ver, ahí tendría que responder y no hacerse el histérico respondiendo metafóricamente a la pregunta que le importa a los amantes de los animales, que es QUE MIERDA HICISTE CON EL PERRO?

Vuelvo a preguntar una y otra vez, si es que ya obtuvo lo que se propuso, según algunos como vos creen, porqué no aparece, da la cara, habla de sus santas intenciones y termina de rematarla mostrándonos lo estúpidos que somos, cosa que es bien dudosa, ya que no tenemos más remedio que basar nuestras opiniones también en opiniones, en cuanto desde mi punto de vista HECHOS EN SI hay pocos.

Todo hecho ya está tamizado por el recorte que hace del mismo el que lo emite, con más la proyección que cada uno le pone a ese recorte con los anteojos que tiene - aun no sabiendo que porta esos lentes- para mirar lo que lee.

Vaya genio de los tiempos!!!! Quién no sabe que somos lo que leemos, o para ser más preciso también lo que escuchamos, lo que leemos, lo que vemos, lo que se nos muestra, lo que se nos esconde, lo que se nos provoca.

Habacuc si es que existe ya que yo no lo vi con mis propios ojos, como tampoco al perro, es un mal nacido, un provocador, a mi modo de ver él tendría que, ya a esta altura de los acontecimientos -cadenas de mails, blog de pelotudos por todos lados incluido el tuyo claro- aparecer con el perro vivo y bien alimentado y cerrarnos la boca a todos. Cuando eso suceda tal vez si no demorara tanto... se podría llegar a convertir en un "GRAN ARTISTA".

Mientras tanto es un MAL BICHO, jugando con la sortija de la calecita como cuando éramos niños pequeños, aquellos que tuvimos la fortuna de que nuestros padres nos llevan al parque. Es decir él se aprovechó y se aprovecha de todos y cada uno de nosotros, como lo hizo con el perrito que escogió para SU MAGNÍFICA LECCIÓN DE CÓMO CONVERTIRSE EN UN PSICÓPATA Y AMPARARSE EN EL SIMBOLISMO DEL ARTE.

No pienso cambiar tu forma de pensar, eso de cambiar la forma de pensar de la gente es mucho más difícil de lo que gente como tú, Le Masturtabeur '29 o el mismo Habacuc creen. Finalmente no se atreve a terminar de jugar a las escondidas igual que la Directora de la Galeria Códice que salió a poner un texto en la web en defensa de su reputación... que yo mismo leí en su momento en la pagina de la Galeria Códice y pegué en mi blog y que después LO RETIRÓ seguramente porque se dio cuenta que NO CONVENCÍA NI A ELLA MISMA, hecho por el cual tuve que cambiar el link para que no diera error 404, que espero ya que eres tan elitistamente sabio sepas que significa.

No quiero ser demasiado sarcástico contigo ya que según lo que LEO en tu perfil de blogger tienes solo 21 años, toda una vida para desilusionarte de muchos PSEUDO artistas, políticos, PSEUDO altruistas, PSEUDO anarquistas, PSEUDO socialistas, PSEUDO idealistas, PSEUDO progresistas, psiquiatras, científicos, PSEUDO defensores de los animales -porqué no ?- y gente de todo tipo. Pero lo peor advendrá con el paso del tiempo... CUANDO TE EMPIECES A DESILUSIONAR DE TI MISMO. Saludos.

Santiago dijo...

Voy a ser categórico y bastante basurita, pero como decía Axle, aquel personaje del RoadRash, "detrás de mi cuerpo frío y duro encontrarás un corazón de piedra".
Vayamos al grano (cada número se remite a una crítica de cada uno de tus párrafos):
1. a diferencia de quienes lo acusan, yo partí de lo intersubjetividad de todas lasversiones. Es decir, tomé como verdadero lo comúnmente aceptado por todos. Que todo está mediatizado no tengo duda, pero hice lo más razonable desde mi perspectiva.
2. Mi interpretación es una lectura más de la obra y estríctamente en ese aspecto cae en el mismo pecado que sus más violentas críticas (petición de principio). Pero remitiéndome al punto primero (después daré una visión aún más escéptica incluso sobre mi mismo), en este párrafo aparecen una serie de conclusiones sacadas de la galera (tendría que decir del calsoncillo), como la relativización que hacés de la indiferencia del público. Eso es tu "ser lo que lees". Me podrías decir que los signos remiten a otros signos y entonces asi seguimos contínuamente. A mí me parece que la frase "LO QUE SE LEE es bien tangible continuación de su "obra" perversa de por sí.", no hace más que demostrar la películita que te hiciste en la cabeza sobre un hecho que es paradójicamente tan ambiguo como simple.
3. Sobre tus derechos a pensar, tenés derecho a pensar lo que quieras, de hecho, todo el mundo tiene ese derecho porque hasta donde yo sé, el pensamiento solo es gobernable por uno mismo. Si te referis a la libertad de expresión, me parece lamentable que andes difamando artistas por cualquier parte, pero eso corre por tu cuenta. Por otra parte no todo arte es estética, y en esta ocasión no creo que se trate de estética. Esa concepción del arte no se maneja en este blog, así que ya arrancaste contramano.
4. Sobre su conducta psicópata: no me conocés a mí...
5. Y qué nos quiere demostrar. Acá esté quiza mi única falla, que hay que admitirlas cuando uno las tiene. En reiteradas ocasiones afirmé que Habacuc nos demuestra "x" o "y". El arte puede ser pura experiencia, no nos tiene porqué demostrar nada. Puede ser simplemente la experiencia de estar ahí, puede ser algo que escape del lenguaje y por tanto que yo no pueda escribirlo ni describirlo con mis palabras, puede no ser nada. De cualquier forma, si tu pregunta es que quería demostrar que son unos boludos, mi respuesta es, "en parte, sí".
Cuando decís que hay pocos hechos, tenés razón. De hecho, estoy al filo de una mini investigación como hobby que indicaría que todo esto fue un fenómeno propio del rizoma de internet para recabar bases de datos y que Habacuc nunca expuso esa obra y quien sabe si existió (sólo resta la respuesta por correo electrónico de un par de periodistas, de Costa Rica y Nicaragua respectivamente). El problema que hay acá es definir los límites dela obra de arte, la obra, en mi opinión no es sólo el perro en el museo; la obra sos vos mandando la cadena, yo reaccionando y luego vos puteandome a mí, y después yo en este momento, contestándote. Que diga lo que pasó con el perro no hace a la obra, aunque lo haya matado.
A lo Maquiavelo, te diría que empieces a separar el arte de la moral, y si decís que todavía tengo tiempo para desilusionarme, me parece que te estás confundiendo un poquito, porque el que te estás desilusionando sos vos (del mundo que te rodea). Mirá, veteranito, en unos poquitos años no va a haber más ley que la que promueva el mercado, ni más moral que la que haga posible la supervivencia en un mundo crecientemente desigual. A mi no me sorprende ni me desilusiona ver lo que crees que hizo este individuo. Es más, yo creo qeu uno puede hacer arte en la forma de asesinar a otra persona. Y tomame por psicópata y trastornado si querés, pero la diferencia entre vos y yo, está en que vos escribís con el corazón (odio este lenguaje, pero nohabía mejor forma de decirlo) y yo trato de sacarme la camiseta. No me parece para nada indigna tu postura, pero creo que en este momento del mundo, se requieren más de los míos que de los tuyos (que nos han llevado a estas condiciones).
Suponiendo que se trata de un caso real, Si Habacuc aparece con el perro destruye su obra, de la misma forma que lo haría Malevich si dice que su cuadro de cuadrado blanco sobre blanco es una farsa, o si nos enterarámos que Monet pintaba de esa forma tan especial porque veía la realidad de esa forma al sufrir de cataratas.
Me parece una lástima que no vivas en mi ciudad, para no debatir más profundamente entre vasos de whisky y cañas.
Después de todo, por más terco que seas, te cambiaría tu forma de ver las cosas en 10 minutos.
Pero por ahora sólo creemos saber que hubo un perro expuesto una determinada cantidad de horas (hay 90 versiones diferentes sobre que pasó con el perro antes, durante y después de la exposición) y un cartel que decía ("eres lo que lees"). Vos dedujiste una cosa, yo otra, pero lo mío fue también en base a lo tuyo.
Creo que vas a ser demasiado orgulloso para admitir que tus juicios se limitan a la membrana del asunto. Ojala que me equivoque.

Toni dijo...

Realmente apasionante este asunto ...

Santiago, de momento tu entrada, los comentarios de jorge y tu respuesta es la parte de la obra "eres lo que lees" que más me ha hecho disfrutar. Enhorabuena

Creo que el autor no le dio ese nombre, sino Exposición nº 1 http://artehabacuc.blogspot.com

También publica su música en MySapce música http://www.myspace.com/casitadetentaciones2

Divertido también coincidir aquí de nuevo con le Grand Masturbateur '29 Saludos

Anónimo dijo...

A jorge
Por fin leo a alguién, que rebate con argumentos inteligentes.

Al autor del blog, pues decirle que lo que parte de lo que has escrito tiene un nombre DEMAGOGIA.

Anónimo dijo...

Al autor del blog:
Diccionario de la Real Academia de la Lengua:

PEDANTE:
(Del it. pedante).
1. adj. Dicho de una persona: Engreída y que hace inoportuno y vano alarde de erudición, téngala o no en realidad. U. t. c. s.

Santiago dijo...

Sr anónimo:
Le agradecería que explicitase mejor los argumentos "inteligentes", si es posible, también tómese el trabajo de buscar esa palabra en el diccionario, se lo recomiendo a fin de que no la utilice en circunstancias equivocadas.
Le pido a usted, y a todos quienes vayan a escribir sus opiniones, que hagan intervenciones en base a argumentos y no a descalificaciones hacia quien les escribe. Las recuerdo que las argumentaciones se hacen con premisas acerca del tema que se está debatiendo.
Si de una cuestión de violencia o fuerza física se tratase, le aseguro que a usted no le gustaría toparse conmigo por la calle (si yo estuviera enurecido), y muchísimo menos con quien escribe la editorial de esta columna. Pero sabiendo que no se trata de una cuestión de agresiones físicas ni mucho menos verbales, le voy a recomendar que intente emitir ergumentos.
Desde ya, muchas gracias.
Santiago

Anónimo dijo...

opa jajajaja, puta!!! que buen acercamiento, todo un gusto

H.

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